Las tres formas más comunes de contagio son:
- Sangre, pues contiene una alta concentración del VIH
- Fluidos, como por ejemplo semen o fluidos vaginales
- Leche materna
Por lo que es importante destacar que esta enfermedad no se transmite por heces, saliva, sudor, lágrimas u orina.
Una vez conocido esto, cabe destacar que para que exista el contagio tienen que estar presentes varios factores:
- Para que exista contagio es necesario que el VIH entre en el flujo sanguíneo.
- La concentración del virus es determinante, pues en el caso de la sangre, una cantidad pequeña de sangre infectada puede ser más que suficiente para contagiar a otra persona.
- No se debe presuponer una causalidad directa para contraer la enfermedad, ya que a presencia del VIH solo la puede determinar una prueba médica específica.
Vías de transmisión, el virus puede entrar en contacto con el flujo sanguíneo a través de:
- Sexo sin protección
- Contacto sanguíneo directo: lo más habitual es infectarse por compartir agujas para inyectarse droga o algunos casos de madres que infectan a sus bebes a través de la leche materna.
- Heridas abiertas o infección de mucosas: la transmisión puede darse en el ano, el recto, la vagina, el pene, la boca y los ojos, así como en heridas abiertas o nuevas, pero nunca en piel intacta sin heridas recientes.
Aunque recuerda que la clave para evitar el contagio, siempre estará en nuestro propio conocimiento y responsabilidad.
Si os interesa más información, podéis consultar la siguiente página "inspiraction"

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