El VIH/SIDA se ha convertido en una enfermedad con significado para la sociedad, creándose así etiquetas sociales que se atribuyen a personas con esta enfermedad.. Desde los diferentes recursos, como terapeutas ocupacionales, podemos ofrecer:
Desde el primer momento que se diagnostica el VIH implica un proceso de duelo. Debido a la pérdida de salud que esto conlleva, surgen miedos, dudas, soledad, culpabilidad y aparece el sentimiento de miedo al rechazo por la sociedad. El VIH-SIDA es una enfermedad excluyente, socialmente es una etiqueta que se asocia directamente a conductas evitables y que son juzgadas por la sociedad.
La empatía con la persona que trabajamos es muy importante, ya que si no podemos ponernos en su lugar no podremos acompañarlo.
Como terapeutas ocupacionales, en este aspecto, nuestra labor será crear programas para eliminar las etiquetas sociales que se crean de los afectados por el VIH, reintegrando así a estas personas en la sociedad.
La ocupación es uno de las áreas que está en desequilibrio. El rol primario de la Terapia Ocupacional es el de posibilitar la ocupación en las áreas de autocuidado, ocio y productividad. Implica un proceso de colaboración. La ocupación es nuestra herramienta para el cambio, ya que las ocupaciones significativas influyen en la calidad de vida, bienestar y automantenimiento de las personas.
• Facilitar el autocuidado y modificar y/o adaptar AVDs
Referente al autocuidado, es muy importante, desde un principio, tener una rutina bien organizada en cuanto a hábitos de higiene, cuidado personal e importancia de la toma de medicación. El terapeuta ocupacional juntamente con el equipo de enfermería dará énfasis en tener cuidado de su enfermedad, seguir las visitas médicas, conocer la medicación que toma y las dosis.
También hay que valorar las actividades de la vida diaria que se deberán de adaptar a la persona o modificar para que pueda realizarlas con normalidad y así poder seguir con su vida diaria a pesar de tener que realizar las tareas que requiere la propia enfermedad.
• Promover la participación en actividades de ocio
El ocio es otro punto a trabajar con la persona, ya que existen dificultades para gestionarlo. Las actividades de ocio que realizaban antes de la enfermedad pueden quedar afectadas por su sentimiento de “ya no puedo volver a hacerlo” tanto por su miedo al rechazo como por sus secuelas físicas. Explorar nuevas formas de ocio, será algo indispensable para llegar a conseguirlo.
La terapia ocupacional tiene una visión holística de la persona y nuestra actuación debe ser consecuente teniendo en cuenta todas las dimensiones de la persona para poder ofrecerle un mayor apoyo.
















